El duelo puede entenderse como un proceso de adaptación emocional ante una pérdida, es nuestra manera de afrontar lo que acaba de pasar. Podemos hablar de él, como un proceso universal, casi todo el mundo ha sufrido alguna vez un duelo o varios a lo largo de su vida. Hay varios tipos de duelo (en función del acontecimiento): la pérdida de un ser querido,  de una mascota, de un trabajo, una ruptura amorosa, cambiar de casa, irse a vivir a otro país o ciudad, cambiar de escuela, terminar los estudios… Hay una larga lista, estos son solo algunos ejemplos.

¿Podría decirse entonces que todos sabemos de lo que hablamos o no? Cuando se trata de emociones resulta complejo expresarlas y encajarlas. Además es importante tener en cuenta que es una experiencia vital compleja y nos afecta en diferentes niveles:

  • Emociones
  • Comportamientos
  • Actitudes o pensamientos

Por todo esto,  cada persona tiene su manera particular de vivirlo y lo afronta a su manera.

 

El duelo es un proceso que siempre comprende varias fases en su desarrollo. Según cada autor o escuela, les dan un nombre y agrupan. En este artículo vamos  a explicarlo en 3 fases:

 1. Fase Cognitiva

  •   Negación, aquí estamos en el inicio, aún no lo hemos digerido, no podemos creerlo y estamos en shock…Nuestras emociones y pensamientos están como embotados, hay veces que no somos capaces de articular palabras ni expresar nada…Casi acabamos de recibir la noticia y nos cuesta asimilarlo. Experimentamos una sensación de irrealidad.
  •   Racionalización: poco a poco, en cuestión de horas, días vamos comprendiendo lo que acaba de acontecer, le damos un valor racional a lo que ha sucedido. Las palabras empiezan a encajar y podemos hablar de lo que ha pasado, aún sin conectarlo a emociones. Vamos narrando el hecho, contamos la historia, es un primer paso necesario para continuar con el proceso.

  2. Fase Emocional:

         Es el turno de las emociones, van apareciendo y mostrándose, a veces se mezclan y confunden entre sí.  Es la fase aguda o crítica del duelo. Cada persona tiene su manera particular de vivirlo y expresarlo. También depende del tipo de duelo, no es lo mismo trasladarse a una ciudad que perder a un ser querido. Está claro que en ambos casos hay una pérdida y esto provoca emociones .

 

Si estás en esta fase, date permiso para sentir y cuando puedas compártelo.

Desde el punto de vista terapéutico recordamos que todos poseemos un mundo interior o conciencia emocional íntima, que aunque a veces no mostramos a otros, es real y está ahí, negarlo provoca malestar y no ayuda a resolver el duelo. Si ves que te cuesta mucho hablar de lo que sientes ante la pérdida,  pero te gustaría ser capaz de hacerlo para desahogarte o sentirte escuchado, acogido…  pide ayuda.

       A continuación hablamos de las expresiones emocionales que se asocian al duelo y que aparecen con más frecuencia:

  • El enfado : la mayoría de las veces nos cuesta encajar lo que está pasando, porque era algo inesperado o porque es un cambio y nos cuesta. Lo primero que nace es el enfado, el fastidio, la injusticia: ¿por qué a mi?, ¿por qué ahora?. Parece que mezclamos emociones y razones, algo típico en el ser humano ante la búsqueda de un motivo que calme la tempestad o que nos ayude a encajarla. También de la mano de esta emoción suele aparecer la temida culpa…Aparece como un gran lastre que no ayuda, sino que obstaculiza este camino.

 

  • El miedo: ante la pérdida de algo o alguien nos sentimos desubicados, puede que incluso desprotegidos e indefensos. Necesitamos encontrar o recuperar cierta sensación de seguridad o cobijo. Cada persona la encuentra de una manera: un abrazo que nos recompone y da fuerzas para seguir, una mirada de alguien especial e importante, unas palabras o un simple gesto de apoyo. Recuerda que a veces tenemos que pedir eso que necesitamos, porque si esperamos a que venga sin más no llega .

 

  • La tristeza: es una emoción universal y que suele ir pareja al llanto. En algún momento hay que dejar camino a las lágrimas, dejar salir toda la pena que sentimos. El llanto tiene una función psicológica de descarga emocional, ayuda a liberar la tensión acumulada tras una pérdida. Permítete expresar tu tristeza, deja espacio a tus lágrimas y escucha eso que dicen o cuentan. El duelo duele, esa es mi experiencia.

 

  • La aceptación emocional: hemos recorrido un camino de emociones, donde a veces nos hemos sentido perdidos, agotados y confusos, pero hemos seguido adelante y ahora podemos aceptar la pérdida.

3. Fase de cierre: 

Es el momento donde nos damos cuenta de lo que ha pasado y lo aceptamos, es nuestra realidad. Es la última fase, nos conecta con nuestra vida y a la normalidad. Todo sigue.

Para cerrar el duelo, hay una serie de pasos que nos ayudan y que además surgen en nosotros. Sentimos la necesidad de dar algo en respuesta a lo vivido. Después del camino que hemos recorrido estamos en disposición de poder valorar ciertos aspectos que nos ayudan a elaborar nuestro dolor, a darle un sentido al duelo. Puede decirse que nos quedan los últimos escalones:

 

  • Perdonar: Ante la pérdida de un ser querido, trabajo, pareja… llega el momento donde nos perdonamos y perdonamos al que se ha ido por aquellas cosas que pasaron y quedaron pendientes, soltamos y aceptamos lo vivido.

 

  • Dar las gracias: Aquí agradecemos los buenos momentos, que los hubo y que nos hicieron felices o nos sirvieron. Nos quedamos con lo bueno por decirlo de algún modo, ahora somos capaces de conectar con esa parte y dejar a un lado la tristeza, el enfado y la culpa. Este paso nos libera de todo el peso de esas emociones y nos deja seguir adelante más livianos.

 

  • Nuevos apegos: volver a comenzar y a disfrutar de la vida. Conectándonos con el aquí y ahora. Es el momento donde somos capaces de transformar todo ese dolor que hemos vivido y aún tenemos, en algo productivo, algo que me sirve a mi o a otros. Si somos capaces de hacerlo llegará la aceptación y la reparación emocional (la herida ha curado y ha cicatrizado bien).

 

 

Autora : Ángeles Ortiz