La Inteligencia Emocional

¿Qué es la inteligencia emocional?

Mucho se ha escrito sobre la Inteligencia Emocional, y aún así muchas veces estas palabras no nos dejan claro el significado.

Este concepto puede explicarse de una manera muy sencilla, ya que la Inteligencia Emocional se ve reflejada en cómo me relaciono con mi entorno y conmigo mismo.

Si mi Inteligencia Emocional es elevada me relacionaré con mi entorno de manera saludable, adaptándome a ese entorno y seré consciente de mis propias emociones entendiendo y manejándolas de manera adecuada. Por el contrario si tengo una Inteligencia Emocional baja me relacionaré de manera impulsiva o poco adecuada con el entorno, y sentiré que mis emociones me desbordan y me controlan causándome malestar.

Tener una Inteligencia emocional alta quiere decir dejar de ser víctima de tus emociones, y encontrar un equilibrio,  entre reconocerlas y dejarse arrastrar por ellas.

¿Para qué sirve la Inteligencia emocional?

Autoconocimiento: La inteligencia emocional tiene un gran uso práctico, nos sirve para poder conocernos a nosotros mismos. Es una guía para aprender sobre lo que nos molesta, nos gusta y nos ayuda a defendernos. Piensa en ella como un maestro Zen que en lugar de encontrarse en una montaña solitaria y aislada, que resulta casi inaccesible, lo tenemos justo a nuestro lado (¡que suerte!) y si aprendemos a escucharle, nos va a guiar haciendo que nos sintamos más relajados y seguros con esa sensación de bienestar y “autocontrol”, pues entenderemos lo que nos pasa.

Comunicarme con otros: También nos ayuda a comunicarme de una manera saludable con los demás manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y no tener explosiones  o sentimientos de infravaloración.

Motivación: Ayuda a ser consciente de lo que quiero, lo que es fundamental para poder motivarme y alcanzar mis objetivos.

Mi mapa del mundo: Me permite entender que creencias tengo sobre el mundo y sobre mí mismo, cuales son las creencias positivas y potenciadoras que me ayudan a afrontar el día a día y mis retos y cuales con aquellas que me restan energía y me detienen para conseguir cualquier cosa, me llegan de apatía y sentimientos de incapacidad.

¿Por qué es tan importante ser conscientes de esas emociones que nos acompañan a todas horas?

Las personas que no son capaces de reconocer cuáles son sus propios sentimientos, aparte de estar desconectados de una parte fundamental de su vida, viven con ciertas sensaciones que no son capaces de identificar, y sienten que a veces se encuentran “mal”. Podemos imaginarlas como un rio subterráneo, que no vemos pero está ahí. Esas sensaciones se encuentran fluyendo constantemente pero al no son conscientes de de ellas, puede que se encuentren en situaciones que no entienden por qué  han reaccionado de una determinada manera ante una situación,  pudiendo ser una forma de actuar impulsiva, lo que les puede llevar a arrepentirse tras haber reaccionado de esa manera, dejando una sensación de culpa y frustración.

Este estado tiene un riesgo importante, ya que un cumulo de sensaciones subterráneas  puede tener una repercusión importante en nuestro cuerpo, y puede manifestarse de manera psicosomática, en forma de dolores de cabeza que se pueden cronificar, dolor de espalda, de rodillas, además de ansiedad, nerviosismo… etc

Para dejarlo más claro vamos a dividir la Inteligencia Emocional en dos grandes grupos:

Las competencias personales:

Conciencia de uno mismo: Es decir, poder reconocer nuestras propias emociones, valoración adecuada de uno mismo, confianza en nosotros.

Autorregulación: Capacidad de autocontrol, confiabilidad, ser capaz de asumir responsabilidades, tener la capacidad de adaptación e innovación.

Motivación: Estar comprometido, tener iniciativa, ser optimista ante los resultados (y realista), tener objetivos.

Las competencias sociales:

Empatía: Comprensión de los demás, ver la diversidad como una aportación y no como una amenaza, saber escuchar, ser consciente del otro.

Habilidades sociales: La capacidad de comunicar (no sólo de hablar) capacidad  de influencia, liderazgo, resolución de conflictos, colaboración y cooperación, habilidades de equipo, negociación.

Parece claro que hasta aquí la inteligencia emocional está muy vinculada a la autoestima, pues si yo soy capaz de regularme internamente (conmigo mismo)  y externamente (con los demás) la imagen que tengo sobre mi mismo (autoconcepto) será bastante positiva y por lo tanto la estima que tenga de esa imagen también lo será. (autoestima positiva)

Mejorando por lo tanto nuestra inteligencia emocional y aprendiendo sobre nosotros mismos mejoraremos nuestra autoestima y nuestra relaciones con los demás.

Si te ha causado interés y quieres aprender más puedes informarte de nuestro taller de Inteligencia Emocional en info@centrobushell.com